
HISTORIA
La historia de este robot se remonta al año 1990 o 91, no creo que más, época en que aun tenía mi computadora TK-95 y la usaba para controlar hardware, una especie de physical computing de la época. Había hecho ya un intento de “robot”, un vehículo de meccano provisto de un detector de obstáculos similar al de La Máquina de los Dioses y manejado con una placa de ZX-81 que llevaba a bordo, pero la precariedad de toda la construcción impedía que pudiera cumplir función alguna.
Mi amigo Daniel Lopes (el KBZA) también se dedicaba a la electrónica, y tenía en su poder un arsenal de componentes, producto del desguace de una computadora muy vieja que habían dejado de usar en la empresa de su padre (presumo que era una TI-990, nosotros la llamábamos “la heladera”). Tuvimos la idea de hacer un robot tortuga usando los motores de las disketteras de esa computadora, y recuerdo que nos pasamos 2 dias sin dormir, yendo a comprar materiales, cortando, agujereando y atornillando, hasta que tuvimos pronta una estructura mecánica harto “profesional” para los estándares a los que yo estaba acostumbrado. Posteriormente yo le agregué la placa con los transistores de potencia, y “la tortuga”, así bautizada, llegó a moverse bajo el control de la TK-95, conectada a través de un cable plano de 8 conductores y varios metros de longitud, sostenido por un elástico que colgaba del techo.
Esta estructura de aluminio, con los motores, las ruedas, los resortes y la placa controladora, permaneció en reposo durante 15 años, primero en la casa del KBZA y luego en la mía, hasta que en 2006, pocos días después de que Alvaro Cassinelli partiera nuevamente a Tokio, tras una breve visita al país en la que me dejó una Arduino (fantástica pieza de hardware, culpable de mi regreso a la electrónica), la puse en funcionamiento nuevamente. Todo ocurrió muy rápido, empecé a agregarle periféricos hechos con las cosas que encontraba en mi propia casa, como la carcaza de una cámara web, un display y un receptor de infrarrojos sacados de una canalera (de esas para ver TV-cable), un control remoto perteneciente a una tarjeta de video, el reproductor de micro-cassette de un contestador telefónico, un mecanismo de reducción sacado de un reloj de pared, un buzzer de computadora, cables y conectores en su mayoría de computadora también, etc., etc.
De esta manera nació un robot un poco extravagante, que se mantuvo en silencio durante un año y medio más, sin ninguna expectativa de ser presentado en público -sólo algunos amigos íntimos lo conocían- pero en noviembre de 2008 fue “descubierto” por Tomás Laurenzo y Enrique Aguerre, quienes vinieron a mi casa cuando estábamos organzando el Taller de Computacíón Física en Bellas Artes. A partir de ese contacto, surgieron la presentación en el 5º Campeonato de Sumo Robótico de la Facultad de Ingeniería y la idea “oficial” de seguir desarrollando este tipo de proyectos. El nombre “La máquina de los dioses” no recuerdo cómo ni en qué momento se me ocurrió, pero fue plasmado definitivamente aquel dia, cuando Enrique me preguntó por el apelativo de tan original criatura.
DEFINICION
La Máquina de los Dioses (LMDLD) es un robot hecho por el simple placer que me producía crear un dispositivo físico dotado de un comportamiento que, si bien sería exagerado llamar “inteligente”, es arbitrariamente complejo, lo suficiente como para hacer imposible su concepción sin un sistema informático detrás: es simplemente la estética de un programa cuyos inputs y outputs son físicos. Es por esta razón que cuando recibe una orden la confirma mediante un mensaje sonoro, totalmente innecesario, al igual que cuando se encuentra con un obstáculo, y dispone de otras muchas funciones que están allí sólo porque no costaba más que unas cuantas líneas de código implementarlas, porque “había que rellenar el programa con algo” (eso dije en la presentación), porque esa era la idea. También hay una cuota de humor en el hecho de que el robot se “exprese” mediante mensajes grabados en una cinta, es un absurdo tecnológico, y además los mensajes mismos son bastante absurdos.
En cierta oportunidad, en un foro del que yo participo, Alvaro Cassinelli, hablando de otro tema, se refirió a LMDLD con estos términos:
«En otras palabras, conocer (al menos un poco) la tecnología nos permite “deconstruirla”, y encontrarle una ontología propia, que es a mi parecer lo que pasa con la “máquina de los dioses” de Pablo: no es un robot muy útil para cualquier otra cosa que no sea… SER la “máquina de los dioses”, que es lo que Pablo descubrió al prestarle debida atención y respeto a la potencialidad de los PEDAZOS de lo que de otra forma habría sido un robot más de esos que se venden en kits, por ahí.»
VIDEOS
El único video del que dispongo, por el momento, es el de la presentación en el 5º Campeonato de Sumo Robótico de la Facultad de Ingeniería, en noviembre de 2008, en su versión resumida. (Hubo otra presentación en abril de 2009 en dorkbot.mvd, en el Subte Municipal, cuyo video se está editando y va a estar disponible en breve). 
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